El pasado miércoles 12 de diciembre, los académicos del PRIIHED, Camila Pérez Navarro, Pablo Toro-Blanco, Enrique Antileo y Vanessa Tessada presentaron en el XXIV Congreso Internacional de la Sociedad Chilena de Estudios Literarios (SOCHEL) la mesa temática “Escrituras y voces normalistas: memorias, ficciones y representaciones políticas. Chile, siglo XX”. Esta mesa forma parte de las actividades del proyecto FONDECYT Regular n°1241397 “Escuelas normales en Chile: culturas escolares, experiencias pedagógicas y transferencias educacionales a la luz de nuevas fuentes (1927-1974)”.
En la ponencia “El normalismo en la obra literaria de Ismael Parraguez: un acercamiento desde la novela Esperanza (1916)”, Camila Pérez-Navarro (UAH) y Pablo Toro-Blanco (UAH) revelaron cómo la obra articula las prácticas pedagógicas de la época. A través de la protagonista, Esperanza Riquelme, se visualiza el desafío de alfabetizar en un contexto rural adverso. Aunque se trata de una novela, los investigadores destacaron elementos de realismo que reflejan la experiencia del autor como docente.
Desde la perspectiva de la historia de las emociones, Pablo Toro-Blanco desarrolló la ponencia titulada “Emociones normalistas en La Fábrica (Carlos Sepúlveda Leyton, 1935): cruces entre literatura e historia”. En esta novela, que forma parte de una trilogía, se retratan las tensiones y miserias del encierro formativo en las Escuelas Normales. Toro-Blanco subrayó cómo la narrativa de Sepúlveda combina ficción y realismo para representar los conflictos materiales y emocionales de los futuros docentes.
La figura de Arturo Huenchullán Medel, líder mapuche y profesor normalista, fue analizada por Enrique Antileo Baeza (UAH) en la comunicación “Arturo Huenchullán Medel, profesor normalista y escritor mapuche por la educación”. De acuerdo con el análisis de Antileo, Huenchullán utilizó su formación y su pluma para defender una educación indígena integral, desafiando los modelos de asimilación impuestos por el colonialismo republicano. Sus escritos, como el artículo La Educación de los Indígenas en Estados Unidos (1929), promovieron un sistema educativo liderado por los propios mapuche y adaptado a sus necesidades culturales.
Finalmente, Vanessa Tessada (U. Autónoma) presentó un análisis de Memorias de un normalista (1987), obra de Ángel Guardia Espinoza en su comunicación “Memorias de un normalista: Un llamado a la reapertura de las escuelas normales en el país”. El texto, que combina crónica y memoria, ofrece una reflexión sobre el cierre de las Escuelas Normales en Chile. De acuerdo con Tessada, Guardia Espinoza reivindica el modelo formativo y su impacto en la educación chilena, llamando a su reapertura como una necesidad educativa y social.
Estas ponencias resaltan la riqueza de las fuentes literarias vinculadas al normalismo, permitiendo aproximaciones que entrelazan literatura e historia. A través de estas investigaciones, se evidencia cómo las Escuelas Normales no solo formaron docentes, sino también sujetos críticos cuyas vivencias y producciones intelectuales iluminan el pasado educativo y cultural de Chile.
En la X Jornada Chilena de Historia de la Psicología, celebrada hoy en la Universidad de Playa Ancha, los investigadores PRIIHED Renato Moretti y Camila Pérez Navarro presentaron la ponencia titulada «La enseñanza de la psicología a través de los planes de estudio de las escuelas normales chilenas (1928, 1929, 1944)», parte del Proyecto FONDECYT regular n.° 1241397.
La ponencia expuso la incorporación de la psicología en la formación de profesores primarios durante la primera mitad del siglo XX, destacando cómo los cambios políticos y sociales influyeron en los planes de estudio. Este análisis histórico pone en relieve la importancia de la psicología como conocimiento estratégico de los procesos de profesionalización docente, y abre nuevas perspectivas para integrar la historiografía de la educación y la psicología.
El evento reunió a expertos y académicos de todo el país. Esta ponencia se realizó en el marco e la mesa «El lugar de la psicología en la historia de la educación», que contó además con las presentaciones «Consideraciones psicológicas para el avance pedagógico en Chile. Análisis temático de los congresos educacionales (1889-1912).», de Susana Salas-Véliz, José Ramos- Vera y Josefina Henríquez-Canales, y «El profesor Arturo Piga y su crítica al sistema educativo chileno. Propuestas para la consideración del Adolescente», de Aurora Bustamante y Renata Erbetta.
Las Jornadas Chilenas de Historia de la Psicología, iniciativa bienal de la Sociedad Chilena de Historia de la Psicología (SoChiPs), reunen a expertos/as y académicos/as de todo el país, constituyendo un espacio esencial para el intercambio de ideas en la disciplina.
De izquierda a derecha: José Ramos-Vera (presidente SoChiPs), Gonzalo Salas, Renato Moretti, Camila Pérez-Navarro.
Hoy martes 12 de noviembre de 2024, a partir de las 9:00 horas, se llevó a cabo el seminario/taller titulado «A cincuenta años del cierre definitivo de las escuelas normales en Chile: nuevos acercamientos e investigaciones» enmarcado en el Proyecto FONDECYT regular n.° 1241397. El evento se realizó en la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, y reunió a expertos y académicos con el objetivo de explorar y debatir la trayectoria y el legado de las escuelas normales en Chile desde una perspectiva histórica. La jornada se estructuró en dos mesas de discusión: «Normalistas en los espacios rurales», moderada por Renato Moretti, y «Escuelas normales como territorio de disputas», moderada por Camila Pérez. A continuación presentamos una síntesis de la jornada.
Mesa 1: Normalistas en los espacios rurales
La primera mesa comenzó con la presentación de Eugenio Sánchez y Patricia Palma, de la Universidad de Tarapacá, titulada “Normalistas en el altiplano y precordillera: desarrollo profesional y adaptación al contexto rural en el norte de Chile (1950-1970)«. Ésta abordó el trabajo y adaptación de los maestros normalistas en comunidades rurales del altiplano y precordillera de Chile entre 1950 y 1970. Los autores destacaron cómo estos educadores enfrentaron desafíos relacionados con el aislamiento geográfico, las barreras lingüísticas y las diferencias culturales al desempeñarse en comunidades indígenas y rurales. Se mencionó el esfuerzo de estos maestros por adaptar el currículo a las necesidades locales y la falta de preparación inicial para enfrentar las complejidades del contexto rural, compensada con un fuerte compromiso cívico y social. Las experiencias recogidas en entrevistas subrayaron el esfuerzo de los normalistas por integrarse a las comunidades, promoviendo no solo la educación, sino también valores cívicos y cohesión social.
El impacto de los maestros no se limitó a las aulas, sino que incluyó una relación profunda con la comunidad. Participaron en actividades locales, ceremonias y desafíos cotidianos, lo que evidenció su integración y el respeto por las costumbres locales. Las difíciles condiciones de vida, los largos desplazamientos y el trabajo en un contexto precario fueron afrontados con dedicación y sacrificio, lo que transformó su labor en una experiencia de vida única que fortaleció su vínculo con las comunidades rurales. Además, las diferencias de género y la percepción del rol docente en contextos de desigualdad cultural y social también fueron analizadas, revelando la complejidad de su papel en un entorno con múltiples demandas.
Luego, en su presentación “La Escuela Normal Rural debe funcionar fuera de la ciudad: Tensiones en torno a la ‘ruralidad’ en la Escuela Normal Rural de Talca (1942-1974)”, Vanessa Tessada, de la Universidad Autónoma de Chile, abordó cómo esta escuela fue creada para responder a las necesidades educativas del ámbito rural y estuvo influenciada por tensiones entre lo urbano y lo rural. La institución fue concebida para formar maestras con un profundo arraigo en el entorno agrícola y campesino, en un contexto histórico de pobreza estructural y relaciones sociales marcadas por el latifundio. Tessada destacó que el carácter rural de esta normal se evidenciaba tanto en el currículum como en la misión de las estudiantes, quienes debían enfrentarse a condiciones precarias y un entorno muchas veces hostil. A través de publicaciones, archivos históricos y testimonios, la autora mostró cómo la identidad docente se forjaba en torno al sacrificio, el compromiso patriótico y la conexión con la comunidad campesina, en medio de limitaciones materiales y simbólicas.
A pesar de la intención de crear un perfil de maestra rural comprometida con su contexto, Tessada explicó cómo la ubicación y condiciones de la Escuela Normal Rural de Talca acentuaron las dificultades que enfrentaban las estudiantes. El análisis de documentos y trabajos de grado reflejó una disminución del interés en las temáticas rurales con el paso del tiempo, mientras que el ideal de la «maestra rural» se mantenía asociado al sacrificio y la entrega, muchas veces en detrimento de la seguridad y el bienestar de las docentes. Tessada enfatizó que esta experiencia educativa ilustró cómo la ruralidad no solo era un concepto administrativo, sino una vivencia compleja que moldeó tanto a las maestras como a la comunidad.
En su presentación “La implementación del Programa Andino y el Plan de Integración Educacional en el Departamento de Arica (1960-1973). Estado, educación rural y normalismo”, Amalia Rojas, de la Universidad de Tarapacá, analizó el papel de los maestros normalistas en la ejecución de estas iniciativas modernizadoras en el contexto rural de Arica. La investigación expuso cómo, en un escenario de profundas carencias estructurales y alta dispersión geográfica, los maestros normalistas se convirtieron en actores clave para llevar adelante la educación en zonas rurales, especialmente mediante la implementación de políticas enfocadas en la integración cultural y social. Rojas describió cómo la misión de estos maestros trascendió la simple instrucción educativa, abarcando tareas sanitarias, agropecuarias y sociales, y destacó la falta de preparación específica para algunos de los retos que enfrentaron, lo que llevó a la implementación de capacitaciones especializadas.
La ponencia también abordó las tensiones que se generaron entre la necesidad de modernización y las condiciones reales del entorno rural. Rojas subrayó cómo, a través de iniciativas como el Programa Andino, se buscó articular esfuerzos locales y estatales para mejorar la educación y el desarrollo social en la región, integrando a distintos actores como carabineros y comunidades locales. Las condiciones adversas y la vocación de servicio de los normalistas evidenciaron el compromiso por mejorar la calidad de vida y la integración de las comunidades rurales. La implementación de estos planes reflejó un enfoque integral y experimental que convirtió al Departamento de Arica en un laboratorio pedagógico de transformación educativa y social.
Al cierre de la mesa, los y las participantes reflexionaron sobre el impacto y desafíos de la labor de los maestros normalistas en contextos rurales, con especial énfasis en las tensiones entre lo urbano y lo rural y el valor de la educación intercultural y bilingüe en comunidades indígenas. Se destacó cómo, a lo largo de décadas, los educadores fueron actores clave en procesos de integración social y educativa, enfrentando condiciones precarias y asumiendo múltiples roles en las comunidades, como maestros, líderes comunitarios e, incluso, responsables de tareas de salud y seguridad. La conversación también abordó las dificultades y oportunidades de movilidad profesional, así como las desigualdades en las condiciones laborales y la percepción de «castigo» asociada a las destinaciones rurales. Los participantes resaltaron cómo, a pesar de las adversidades, estos docentes asumieron su misión con un fuerte compromiso comunitario, lo que generó una rica interacción entre el Estado y las comunidades locales, mostrando el impacto de los programas educativos y el legado de la formación normalista en la educación rural chilena.
Mesa 2: Escuelas normales como territorio de disputas
La segunda comenzó con la presentación “El cierre de las Escuelas Normales en Chile: la mirada de Antonio Carkovic”, de Felipe Zurita, de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, quien analizó cómo se justificó y ejecutó el cierre de las escuelas normales durante la dictadura civil-militar en Chile, utilizando como eje la trayectoria y reflexiones de Antonio Carkovic, un destacado académico y crítico de la educación en la época. Zurita explicó que, tras el golpe de 1973, se desarrolló rápidamente una narrativa oficial que describía a las escuelas normales como focos de caos, politización y baja calidad educativa, justificación que se materializó en el Decreto Ley 179, que determinó su cierre. A través de los escritos y trayectoria de Carkovic, quien desempeñó roles clave en el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP), se evidenció que estas críticas no surgieron exclusivamente durante la dictadura, sino que ya existían cuestionamientos previos sobre la eficacia de las escuelas normales en su misión educativa.
Carkovic, quien defendió reformas educativas inspiradas en modelos cristianos y fue crítico de la centralización estatal en la educación, planteó en su obra «Ensayo sobre la enseñanza normal, fiscal, realidad y perspectiva» la necesidad de reducir el número de escuelas normales, concentrarlas en espacios urbanos y eventualmente transferir la formación docente a las universidades. Aunque Carkovic reconoció más tarde las consecuencias negativas del cierre, expresando cierto pesar por la pérdida del enfoque humanista de las escuelas normales, también mantuvo posturas críticas hacia la formación de docentes en estas instituciones. Zurita concluyó que este proceso de cierre refleja un debate complejo y multifacético que involucró tanto intereses políticos como visiones pedagógicas que ya circulaban antes de la dictadura.
Posteriormente, en su presentación titulada “Educación y resistencia: el rol del profesorado normalista en una política mapuche contra el colonialismo republicano”, Enrique Antileo, de la Universidad Alberto Hurtado, exploró cómo el profesorado normalista mapuche desempeñó un papel clave en la resistencia al colonialismo chileno en la Araucanía desde inicios del siglo XX. Antileo explicó que, tras la ocupación y reducción de los territorios mapuches, la educación se convirtió en una herramienta estratégica para reconstituir las comunidades y contrarrestar la violencia estatal y de los colonos. La Sociedad Caupolicán, formada principalmente por normalistas mapuches, fue una de las primeras organizaciones en utilizar la educación para articular una agenda política que protegiera las tierras y derechos del pueblo mapuche. Esta tradición de vinculación entre educación y resistencia tuvo raíces históricas previas en prácticas educativas promovidas por las elites mapuches, que veían la instrucción formal como una vía para fortalecer su capacidad de negociación y resistencia.
Antileo subrayó el impacto de figuras como Manuel Antonio de Guzmán y Martín Alonqueo, quienes utilizaron la formación normalista para liderar luchas políticas y sociales. A pesar de enfrentarse a discriminación, los normalistas mapuches promovieron la educación de sus comunidades para contrarrestar la influencia colonial y misionera en la Araucanía. El rol del profesorado indígena se fortaleció como una herramienta de defensa cultural y política, luchando por una educación arraigada en su contexto social y cultural. Este movimiento, según Antileo, sentó las bases para iniciativas de educación propia y resistencia que persisten en el tiempo, destacando la educación como un espacio de lucha y autoafirmación para el pueblo mapuche.
En tercer lugar, la presentación titulada “El cierre de las Escuelas Normales como crónica: una perspectiva desde la prensa” de Pablo Toro, de la Universidad Alberto Hurtado, analizó cómo la prensa chilena de 1974 abordó el cierre de las Escuelas Normales en el marco de la reestructuración educativa promovida por el régimen militar. Toro destacó las diferencias entre el discurso periodístico, caracterizado por su énfasis en la actualidad, novedad y veracidad, y el historiográfico, enfocado en fuentes primarias y rigor académico. Subrayó la importancia del contexto en la producción y recepción de textos, señalando cómo actores como autores, impresores y lectores influyen en la creación de significados. Este enfoque se complementó con una mirada a ejemplos históricos, como la resistencia comunitaria al cierre de la Escuela Normal de Copiapó en 1927, ilustrando cómo la clausura de estas instituciones fue percibida como una amenaza al legado y la formación docente regional.
Toro también examinó la «limpieza ideológica» promovida por la dictadura desde 1973, que justificó la clausura de las Escuelas Normales como parte de un esfuerzo para erradicar la «infiltración marxista» y asegurar una formación «recta» del profesorado. En este contexto, la prensa jugó un rol fundamental al comunicar y legitimar los objetivos de la reestructuración educativa, al tiempo que reflejaba las tensiones y resistencias ideológicas en torno al control del sistema educativo chileno. La presentación expuso cómo la prensa no solo registró estos cambios, sino que también contribuyó a la construcción de un relato sobre la reforma educativa de la dictadura.
Concluyendo la mesa, los y las participantes reflexionaron sobre el papel de la prensa y la fotografía en la construcción de la memoria histórica y cómo el acceso a fuentes privadas, como las colecciones fotográficas, puede iluminar aspectos del profesorado y la educación en contextos específicos. Se debatió la relevancia de comparar el tratamiento de noticias por parte de medios regionales frente a los capitalinos, subrayando el riesgo de considerar el enfoque centralista como la única narrativa válida. Asimismo, se resaltó cómo la prensa puede actuar como un agente en la construcción de lo público, vinculando las noticias a agendas estatales y cuestionando su neutralidad. El debate se extendió hacia la convivencia y desigualdades entre escuelas misionales y públicas en el contexto mapuche, destacando la inversión de familias indígenas en la educación como estrategia de resistencia y ascenso social. También se abordaron las complejidades de la formación docente y la interacción con comunidades en territorios rurales, evidenciando tensiones y retos históricos que aún resuenan.
Charla de cierre: “El normalismo y los combates por la educación en la historia de la educación argentina. Una lectura de su escena fundante”
La jornada culminó con la charla “El normalismo y los combates por la educación en la historia de la educación argentina. Una lectura de su escena fundante” dictada por Nicolás Arata, de la Universidad de Buenos Aires/Universidad Pedagógica Nacional, quien ofreció un análisis panorámico del normalismo en Argentina, situándolo como un proceso clave dentro de los esfuerzos de escolarización y modernización del país a finales del siglo XIX. Arata explicó que el normalismo no solo operó como un conjunto de escuelas o un movimiento pedagógico, sino que fue un dispositivo central del Estado para instaurar un orden cultural y educativo moderno, enfrentando, en el camino, tensiones ideológicas con sectores eclesiásticos, tradiciones conservadoras y movimientos sociales alternativos. La formación de maestros y maestras se convirtió en un eje para garantizar la transmisión de valores y conocimientos modernos, siendo los docentes agentes del Estado y elementos de cohesión social en la construcción de un sistema escolar nacional.
Arata también subrayó cómo el normalismo encarnó distintas posiciones docentes y disputas filosóficas y pedagógicas, desde corrientes espiritualistas y krausistas hasta enfoques cientificistas y positivistas, destacando figuras clave como Pedro Scalabrini y Víctor Mercante. Estas disputas reflejaron un debate en torno a qué significaba educar y cómo debía organizarse la relación entre Estado, sociedad y escuela. Arata enfatizó que el normalismo en Argentina no fue una entidad monolítica, sino que evolucionó en constante diálogo y tensión con otros movimientos y fenómenos sociales, construyendo y transformando la identidad educativa del país. Este enfoque permite revalorizar las contribuciones y tensiones internas del normalismo en la conformación de un modelo educativo que impactó profundamente la historia argentina.
En síntesis, el seminario reunió un conjunto de perspectivas históricas, pedagógicas y políticas sobre el normalismo y el cierre de las Escuelas Normales en Chile y Argentina, y proporcionó una mirada profunda a las tensiones, desafíos y significados que estos procesos han tenido en la educación de ambos países. Desde la reconfiguración ideológica que acompañó el cierre de las Escuelas Normales en Chile bajo la dictadura civil-militar, hasta el protagonismo del normalismo argentino como dispositivo de modernización y control estatal, se exploraron las múltiples capas que configuran la historia y el impacto del normalismo en la sociedad. Las presentaciones destacaron la construcción de subjetividades docentes, la lucha de comunidades por la educación como resistencia cultural, y el papel de la prensa en la narrativa pública de estos procesos, abriendo un diálogo sobre cómo las políticas educativas moldean la identidad social y los imaginarios colectivos. Este encuentro evidenció el normalismo no solo como un fenómeno educativo, sino como un campo en disputa que ha moldeado las estructuras y sentidos de la educación pública en Latinoamérica.